jueves, 29 de julio de 2010

Espejismo

De frente no somos tan iguales
-aunque en realidad somos espejo y tú-
cuando medimos la misma boca, el mismo
cabello, la misma sonrisa, el hambre...
Las paradas de autobuses son orgías
en decadencia que han de acostumbrarse
a las miradas furtivas y a los deseos
de poseer sin brazos y sin miedo.
Tú te arrimas al precipicio
para buscarme la similitud
en un verso o en un beso
que ha de agrandarte
las articulaciones.
En realidad no he sido tu amante
y el autobús sigue parado.

2 comentarios:

Ser paciente tiene su precio... dijo...

Ganas y desganas, in y out,
querer, desquerer,
tú o un yo reflejo.
En caminos circuncisos
no hay paradas sino estoques,
a primera instancia,
a última vista,
a encantado momento literato.

Natalia Litvinova dijo...

La semana pasada, en el autobus, escribí un poema que lo titulé también, espejismo.

Ahora descubro tus poemas que arrojan manos y brazos.

Natalia