lunes, 27 de junio de 2011

Desazulado

Dormimos como ejércitos, acunados
con el roce de nuestros brazos
en suspenso,
cayendo
la luz que nos devora;
mitad dolor e inquietud.
A veces puedo escucharte
lejos lejos lejos
diciendo que yo no soy nada,
que sin ti no podré desamar,
que podría morirme ahora mismo
laburando por volver a ser.
Te doy la herrumbre que anhelas
con la promesa de volver,
tarde o más tarde,
con una sonrisa 'desazulada'
o el inminente desprecio
que me juraste perpetrar.

2 comentarios:

Elena Lechuga dijo...

Licenciado. Felicidades.
Las voces de fuera tienen fuerza cuando encuentran eco dentro, éso me recordó este poema.
Un abrazo hispalense.

Mónica dijo...

Precioso, este poema me recuerda a muchas cosas.