Si te dijera que estoy harto de esteguirigay, que ya me huele la piel a plomo,
que no voy contando las horas,
que me olvido de amarrar las oraciones,
tal vez te dé igual.
La muerte me anuncia otra frente
y los niños están cansados de llorar
sin calcio en los ojitos.
Llueve verde por los tejados.
¿Por qué no buscas la razón en otra parte?
Ya sabes que yo soy tan menudo
y tan torpe que me voy olvidando
de las promesas de volver a saciarnos.
Tengo estos morfemas como flemas
en los labios y el número de la suerte
colgando del violín de tus manos.
(Ilustración: Marc Chagall)