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jueves, 19 de febrero de 2009

Guirigay

Si te dijera que estoy harto de este
guirigay, que ya me huele la piel a plomo,
que no voy contando las horas,
que me olvido de amarrar las oraciones,
tal vez te dé igual.
La muerte me anuncia otra frente
y los niños están cansados de llorar
sin calcio en los ojitos.
Llueve verde por los tejados.
¿Por qué no buscas la razón en otra parte?
Ya sabes que yo soy tan menudo
y tan torpe que me voy olvidando
de las promesas de volver a saciarnos.
Tengo estos morfemas como flemas
en los labios y el número de la suerte
colgando del violín de tus manos.
(Ilustración: Marc Chagall)

jueves, 22 de enero de 2009

Tanto tango

Estoy dispuesto a borrarme la cara treinta y dos veces seguidas. Ya sé que no soy tan eléctrico ni tan agonizante como cualquier chico de la calle pero podría imitar un gesto, una caricia, una mentira, un diálogo. A fin de cuentas, somos las espadas de esta carta sin pretensiones y en los ojos se nos nota la avaricia y el deseo de empuñar el zapapico para auto-sepultarnos en mitad del silencio.

Tanto tango te aborta los ademanes y te vales de cualquier cosa que me sepa, que me recuerde. Porque yo sigo calcinándote las venas con la risa barroca y en tus dedos queda la mitad de mi fiebre gritando obscenidades. Yo lo siento, sí, como si fuera un ejército de rabia que se acumula en la saliva y te prepara el hueco en el corral cochambroso de tus pensamientos.